La sombra del papel

Historias corrientes

UN FUTURO SIN FIDEL, EL LETARGO DE CUBA

LIDIA SIERRA/A FONDO

Los primeros días de 2008 se abren paso entre los más de 11 millones de cubanos que, tras 17 meses sin Fidel al mando, comienzan a hacer los primeros pronósticos para este año que acaba por comenzar. ¿Cambiará Fidel su actual atuendo deportivo y volverá a vestirse con su traje verde olivo?, ¿será capaz Raúl Castro de conseguir esos planes de modernización del país?, ¿durará la amistad entre el régimen de Castro y la Venezuela de Chávez? Estas y otras son algunas de las preguntas que rondan en la cabeza de la mayor parte del pueblo cubano; un pueblo que a día de hoy, y a pesar de que la economía creció en el país un 47% el pasado año, sobrevive con apenas 10 euros mensuales. La verdad es que el pueblo cubano no está acostumbrado al cambio, lleva desde que triunfase la revolución, y de eso hace casi medio siglo, paralizado de cara al mundo exterior y en el suyo  propio ; por eso los cubanos de a pie inventan su porvenir día a día con su trabajo y esfuerzo.

50 años en el poder

Hace unos días Fidel Castro rompía el silencio, ese al que últimamente nos tiene acostumbrados, para decir que no pretende perpetuarse en el poder. En palabras, del todavía Comandante Supremo, justificaba su medio siglo de mandato por sus ansias de juventud y escasez de conciencia. De lo que no cabe la menor duda es que los años pasan y no dejan impasible a casi ninguno, tampoco a él.  De todos  modos, el dictador cubano no se da por vencido, menos por derrotado, muchos saben que es el peor perdedor de todo el mundo. (1)

No sabemos si como el mismo dice la “Historia le absolverá” (2), de momento, lo mantiene alejado del campo de batalla y en su lugar se encuentra desde hace algo más de 17 meses su mano derecha, Raúl Castro, hermano de Fidel.

Raúl, ministro de Defensa de 76 años, reemplazó a su hermano mayor durante el verano de 2006 cuando el preocupante estado de salud del líder cubano le obligó a ser intervenido quirúrgicamente. Desde entonces Raúl se encuentra al mando del timón de la isla de Cuba, un territorio que desde hace ya casi veinte años no encuentra su rumbo y combate el oleaje como puede.

La ansiada transición

Son muchos los sectores de influencia que hablan de una próxima transición pero pocos son los que recuerdan que la transición cubana comenzó a gestarse cuando el régimen castrista se quedó solo en medio del globo. A menudo se pasa por alto que los primeros cambios comenzaron a producirse con la caída del comunismo en el Este de Europa. Cuando cayó el Muro de Berlín, la isla sufrió una pérdida de un tercio en su Producto Interior Bruto (PIB) y desde entonces la isla ha tenido que salir a flote con sus propios recursos, los mismos que dieron la espalda al dólar para plantar cara al enemigo número uno de la Cuba de Castro, los Estados Unidos. Suerte que en los últimos años hemos podido ser testigos de la fraternización entre Cuba y Venezuela, una alianza económica mediante la cual Venezuela vende a Cuba petróleo a buen precio y ésta compra a su vez servicios cubanos bien pagados.

Hablar de transición es mirar al futuro. Para muchos es plantearse una Cuba libre, como la que cantara la cantante cubana Gloria Estefan desde su exilio en Miami.

 
“La transición cubana comenzó a gestarse con la caída de los países comunistas de la Europa del Este”

Al hablar de transición resulta casi imposible no hablar de sucesión. ¿Otro Castro después de Castro? Se pregunta buena parte de la población cubana. La verdad es que por el momento sólo el Partido Comunista de Cuba puede asumir la sucesión de Castro puesto que el gobierno lo fijó así hace unos años. Sin embargo, expertos en la materia como el politólogo Hans Jurgen se han atrevido a hacer un perfil de los tres posibles sucesores de Fidel obviando la posibilidad  de Raúl Castro.

 

El primero de los posibles sucesores de esta imaginativa era pos-Castro sería Carlos Lage, artífice de las reformas económicas de la isla de los últimos años y miembro del ala reformista del partido único. El segundo puesto lo ocuparía Ricardo Alarcón, quien desempeñó una figura esencial en el Parlamento cubano, la Asamblea Nacional; también fue diplomático de Los EEUU. Como tercera figura clave aparece el nombre de Felipe Pérez Roque, defensor de las viejas costumbres cubanas y de una dureza mayor que los anteriores.

 

 

Los pasos de China

El único vestigio socialista que queda en el mundo a día de hoy está enmarcado en aguas caribeñas, por eso al hablar de futuro y de reformas son muchos los expertos que se anticipan a augurarle a la isla un futuro similar al que siguió China. Apertura económica y continuidad política.

“Las empresas estatales más importantes se encuentran gestionadas por las Fuerzas Armadas”

De seguir el modelo del gigante asiático, las fuerzas militares el país jugarían, al igual que en la actualidad, un papel decisivo. Hay que tener en cuenta que en este último año Raúl Castro se ha encargado de que en todos los sectores económicos clave hubiese algún mando militar. De este modo, las empresas estatales más importantes en materia de minería, industria azucarera y turismo se encuentran gestionadas por las Fuerzas Armadas.

 

Sea como fuere, y siga el modelo que siga, la transición cubana debe ser seria y ordenada. Nadie quiere que se produzca un caos en el país y que tenga lugar una transición sin orden, como sucedió en el anterior gigante del comunismo, Rusia. Las tres generaciones de cubanos que han vivido con el castrismo tienen más miedo al futuro incierto que a que todo quede como está.


21 Comentarios 6.1.08 12:25, comentar

Luces para soñar


Burgalesa

Hoy es uno de esos días atípicos

que a uno le toca vivir. He decidido

pasar la noche viajando para recorrer

rincones por los que he caminado

cientos de veces, para circular

por calles en las que he vivido momentos

importantes, para dejarme

llevar por los recuerdos que conservo

en la maleta que de forma inesperada

dejé olvidada en el rellano de mi

portal. Llego con el tiempo justo a

una estación de tren improvisada situada

en la plaza del Rey San Fernando;

el resto de viajeros ya están ocupando

sus asientos. Como cuando

era una niña y viajaba con mi familia

en tren, me las ingenio de lamejor

forma para hacerme con un sitio al

lado de la ventanilla para no perderme

detalle, lo sé, soy un poco caprichosa.

El tren inicia su andadura abandonando

el mayor tesoro de la ciudad,

la Catedral. Soñadora por naturaleza,

siempre me gustó cerrar los

ojos para imaginarme cómo hubiese

sido vivir en la época de su construcción.

Hoy también lo voy a intentar,

voy a cerrar los ojos. En un viaje todo

vale, hoy regreso a la EdadMedia. Es

de noche, pero las luces de la ciudad

me permiten ver lo suficiente. El tren

pasa por una pequeña iglesia cercana

a la Catedral; a su lado un hombre

de barba se baja de su caballo para

hacer jurar a un rey que no tomó parte

en la muerte de su hermano.

Desde mi ventana veo cómo se

aleja el caballero, el viaje continúa. El

tren se detiene para pasar por una

pequeña puerta, tras ella se abre uno

de los rincones más animados de la

ciudad, el barrio judío. Hoy nos dejan

entrar, no es necesario tributo,

pero por estas puertas sólo pueden

transitar los fieles a esta religión; de

ahí que tenga unos fuertes barrotes.

Me siento afortunada. Tras unos minutos

de espera, llegamos al castillo;

es enorme, una maravilla. Los guardias

que lo custodian nos miran de

reojo. Ellos son sin duda los más privilegiados

de la ciudad, están día y

noche contemplando su belleza.

Ya me he cansado de cerrar los

ojos. Voy a volver a abrirlos que el

Burgos del s.XXI no tiene nada que

envidiar al de la EdadMedia. Edificios

modernos y monumentos de

tiempos pasados, buena mezcla para

continuar el viaje. Un mar de luces

inunda las piedras del Teatro Principal,

el arco de SantaMaría, el monasterio

de lasHuelgas...El viaje concluye

justo donde comenzó. Bajo del

tren con calma, salgo de mi sueño

para seguir paseando entre las calles

de mi ciudad, no lo he dicho, se llama

Burgos.


2 Comentarios 11.12.07 11:55, comentar

EL FINAL DEL PRINCIPIO

Alguien me dijo un día qué todo lo que empieza acaba, y qué razón tenía…Hoy me he dado cuenta de lo que realmente quiere decir esta frase. Hoy que he visto mi foto estampada en una orla, el nombre de la promoción está aún por decidir.. (más bien la he visto en mi cabeza) pero ha sido suficiente para darme cuenta de que esto se acaba.

Y es que cuatro años pasan muy deprisa, tanto que no eres capaz de darte cuenta de ello. Y los años pasan y a veces no sabemos aprovechar esos momentos que nunca volverán. Ahora que estoy sentada en un sofá que aquel marzo de 2004 era sólo un desconocido, ahora que comparto vida a caballo entre Burgos y Madrid, ahora que sin quererlo tengo una doble vida; me doy cuenta de que no quiero dejar esto, que en el fondo es como todo, odiamos estudiar, pero sabemos que nos gusta un poco.

Y es que no me hago a la idea de dejar de coger apuntes, o de estudiar, lo llevo haciendo desde que tengo uso de razón, o casi. En mis más remotos recuerdos se encuentra una niña perdida que acudía a la guardería día tras día con el ímpetu no de aprender a escribir las vocales sino con la ilusión de jugar con esas llaves de plástico que tanto me gustaban. Eran azules, no se me olvidan. Los años pasaron y realmente no recuerdas lo que estudias, recuerdas las vivencias que te sucedieron mientras lo hacías. Del colegio recuerdo las tardes que nos sacaban al patio y jugaba a ser cantante, lo que me gustaba el día de los disfraces y seamos francos lo jodido que es ser una niña aplicada, porque era la empollona…La niñez también es cruel, aunque seas una niña avispada.

El instituto fue distinto. La libertad se abría a tus puertas y por fin un profesorado que te metía el gusanillo de sus materias. Ahí es donde empecé a vivir de verdad y donde me dí cuenta de quien era yo y qué hacía en este complicado mundo. Ahí es donde conocí a mis amigas, mis mejores amigas, entre materia y materia. Allí es donde al fin y al cabo descubrí lo que quería decir una palabra que tanto me ha ayudado en la vida, la constancia y el esfuerzo. Y es que los que no somos unos cerebritos, nos debemos a eso, a la constancia y al esfuerzo.

El Felix se acabó y tocó romperse otra vez la cabeza. Y opté por lo más difícil, o lo más fácil, alejarme de mi vida, mi familia, mis amigos…me vine a Madrid con el deseo de aprender ese oficio que consiste en meterte en las vidas de otros para contarlas de la forma más objetiva (periodismo) o subjetiva posible (el cine). Mi paso por la universidad también fue así objetivo y subjetivo. Ahora, que mi experiencia madrileña me deja volver la vista atrás, veo lo mucho que ha cambiado mi vida en estos años, y lo que cambiará cuando esto se acabé…mejor no pensarlo. De lo que estoy convencida es de que no me arrepiento de nada de lo que me ha pasado durante estos años. Y es que hay que errar y equivocarse para aprender y yo me he equivocado mucho durante estos años, pero he aprendido tanto…Ha sido necesario reir y llorar para darme cuenta de que al fin y al cabo no me equivoqué con eso de ser periodista. Tampoco creo que me equivocara a la hora de abrir mi vida a tanta y tanta gente que conocí, soy así. Me hicieron feliz, me hicieron daño, pero aprendí y aquí estoy, mucho más madura y consecuente. Como dice Fito "Ha sido divertido me equivocaría otra vez".

Una foto en una orla, toda una historia académica por recordar. De lo que pase en un futuro, ya veremos si me atrevo a hablar algún día.

5 Comentarios 4.12.07 18:57, comentar

Siempre nos quedará París

Es una de las frases más célebres de la historia del cine, quizás una de las más románticas: "Siempre nos quedará París". Sacada de su contexto fílmico, la película "Casablanca", esta frase es muy distinta.

Hace 11 años hice 5 amigos, así de golpe, de un día para otro, algo realmente fascinante. Eran 4 chicos y una chica..qué bueno pensarán las féminas. Fue en 1997, en el salón de mi casa, después intimaríamos en un concierto. Según fueron pasando los meses, la relación con Pablo, Xabi, Álvaro, Haritz y Amaia fue consolidándose y un día me contaron al oido sus máximos secretos, sus pesadillas, sus sueños. Poco a poco se hicieron un hueco en mi vida.

Pasaron los años, yo crecí con ellos. Fueron testigos de mi primer beso, de mis primeras juergas, de mis primeras decepciones, aguantaron mis berrinches, también me vieron triunfar algunas veces; con ellos andé por el camino del éxito. Juntos hicimos un sorprendente y maravilloso viaje a París, nadamos en la playa y escribimos juntos la canción más bonita del mundo. Acabada mi etapa escolar, me separé un poco más de ellos no sin antes hacerles mi pequeño homenaje volviéndo una vez más con ellos a París. Comencé la carrera en Madrid y con ellos recordé las tardes de invierno por Madrid y pasé muchas noches sin dormir. También buscamos juntos al mosquito más tonto de la manada y me regalaron un ramo de rosas en una de sus visitas porque saben que aunque es muy tonto, soy así. Al año siguiente el regalo cambió, mis cinco amigos me regalaron una bonita muñeca de trapo embutida en un vestido azul.

Los años han pasado, 11 en concreto, pero ellos saben que en silencio y sin decir una palabra solamente una mirada es suficiente para hablar y saben que pase lo que pasé, nos enfademos, nos reconciliemos, cantemos juntos, lloremos....siempre, en un lugar de nuestro alma, nos quedará París.

Este es mi tributo a La Oreja de Van Gogh. Los que me conocen, saben de que me hablo. Gracias y hasta pronto.

7 Comentarios 24.11.07 15:47, comentar

Las pruebas de la vida

Hoy voy a escribir sobre algo qué ya escribí, sobre temas de los que hablé ayer, contigo, quizás no fue contigo; quizás conmigo misma, quizás no lo hice con nadie.

Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba, nos hace pasarlo mal para que aprendamos a valorar un poco más lo que tenemos. Cada mañana me levanto y te veo ahí a mi lado, quizás no todos los días, pero sé que te tengo ahí, a mi lado. Las pruebas de la vida, los momentos amargos nos hacen saber lo ricos que somos y el gran valor que es tener una familia, unos amigos, una pareja…

 

En esos momentos de oscuridad, en la que nos vemos sumidos en un pozo, nos hacemos mil y una promesas. Yo hace un año me hice una, en un duro bache familiar, y hoy con el tiempo aclarado y los problemas resueltos, veo todo de otro modo. Decidí contarlo, para ilustrar con un ejemplo y poder ayudar a todas las personas que hubiesen pasado por el mismo calvario.

 

El tiempo es sabio y todo lo cura. Las personas a las que va este tributo son las más importantes de mi vida. Mi familia.

 

REPORTAJE DE DIARIO DE BURGOS 30 SEPTIEMBRE 2007-11-12

 

UNA ENFERMEDAD SIN LAZOS ROSAS

 

LIDIA SIERRA/BURGOS

¿Anorexia? ¿La enfermedad de las chicas que dejan de comer? Es imposible, mi niño no puede tener anorexia. Estas fueron las primeras palabras que Mario, un chaval burgalés de 13 años (nombre ficticio del menor que prefiere mantener su anonimato), le dijo a la doctora cuando le diagnosticaron anorexia nerviosa el pasado año en el Hospital General Yague. No tenía ningún motivo, pero en esta enfermedad psiquiátrica los motivos valen de poco. Buena forma física, delgado, guapo, brillante expediente académico, buenos amigos, normalidad en el entorno familiar…No tenía por qué haberle pasado, pero de la noche a la mañana se vio sumido en un pozo del que es difícil, aunque no imposible salir.

 

Mario es sólo un ejemplo, uno de tantos. Muchos más varones de entre 10 y 20 años están o han pasado por el mismo trago. Comúnmente asociamos los trastornos de alimentación con jóvenes, en su mayoría féminas, que ponen en riesgo su salud y sus vidas por embutirse en faldas y trajes de pequeñas dimensiones; y esto es erróneo. Las cifras revelan que en España un 20% de los enfermos son varones y algunos expertos consideran que en los próximos años la cifra irá en aumento.

 

OBSESION. Han pasado los meses y todos los que vivieron la enfermedad de Mario lo recuerdan como un mal sueño; suerte que con el tiempo el chico se ha ido recuperando. Todo empezó en verano de 2006. La mayor parte de los casos tienen su origen durante estos meses, en los que revistas y televisiones se empeñan en ponernos a todos a dieta. Quizás no fueran ellas las causantes, tal vez fue algún comentario desafortunado de algún compañero de clase, quizás un reto; al fin y al cabo, una obsesión.

 

La familia de Mario veía como iba perdiendo peso de forma progresiva, pero muchos “pensamos que era cosa del estirón que dan los chicos a estas edades” afirma su madre. Un buen día mientras jugaba al fútbol con unos amigos, le dio una bajada de tensión, se desmayó e inmediatamente le llevaron a un centro de salud. Lo del ‘estirón’ ya no tenía sentido. Las semanas siguientes fueron muy duras. “Le pusieron una sonda para que le llegase el alimento porque su índice de masa corporal era excesivamente bajo. Había perdido 9 kilos en cosa de tres meses. Los médicos nos dijeron que era la mejor forma de que le llegasen todos los nutrientes que le faltaban en su organismo”, expone la madre de Mario.

 

El chico no lo sabía pero lo más duro estaba por llegar.

 

AISLAMIENTO. Un buen día el médico que le trataba le comunicó que tenía que ser trasladado al Divino Valles. Instantáneamente su madre rompió a llorar. “Sabía perfectamente que le trasladaban a la unidad de Psiquiatría. Entendía que iba a ser muy duro para él pero los médicos nos dijeron que era lo mejor” explica la mujer.

 

Mario llegó a la URTA (Unidad Regional de Transtornos de la Conducta Alimentaria). El área cuenta con un equipo de profesionales especializados para estos casos. El pasado año la URTA atendió unos 100 casos de este tipo de los que más de la mitad necesitaron un ingreso hospitalario. “En los últimos años hemos tenido casos de niños varones de entre 10 y 13 años, cuyo diagnóstico era el de anorexia restrictiva. En este tipo de enfermedades es muy difícil ahondar en las causas que conducen a tal desenlace, y hasta que no encontramos la causa no podemos poner solución” expone Erika García, psicóloga clínica de la URTA.

 

El chico pasó cerca de un mes de la Unidad de Psiquiatría del Divino Valles. Sus familiares tan sólo podían ir a verlo en el horario de visitas establecido, una hora y media por las tardes. Como él dos enfermos más, un niño de 11 años y una joven de 25 años. Ellos fueron el principal apoyo del jovencito. Ellos y el resto de internos de la planta (enfermos psiquiátricos de todas las edades). Ellos contemplaron sus lloros, sus debilidades, sus berrinches. También contemplaron la mejoría del chico. Los días pasaban y la cara de Mario mostraba un aspecto más saludable. Ya no lloraba ni chantajeaba a sus padres para que le sacasen durante el horario de visita. Ahora reía, ahora jugaba con ellos al ‘parchís’, les contaba cosas de sus compañeros; sus ojos tenían un brillo distinto, un halo de esperanza. Los médicos le habían dicho que iba a salir en muy pocos días.

 

Respondió bien al tratamiento y después de un mes de internamiento, la bedel abría con su custodiada llave una puerta que esperaba no tener que volver a cruzar. Una vida libre, lejos de obsesiones.

 

 

6 Comentarios 13.11.07 00:20, comentar

Todos los Santos días

¿Qué hacemos un día normal? Quien más quien menos se levanta turbado tras un bonito sueño o angustiado por el trabajo que le espera en la oficina; solemos tomar el café a media mañana, echarnos una siestecilla y dar un paseo cuando nos place. Los días son iguales o distintos según los planeemos, aunque algunas veces hay fechas que reclaman una atención especial. La de Todos los Santos es uno de esos hitos del calendario español.

Los cementerios de toda España se llenan de ramos llenos de vida que albergan espacios en los que un día afloró el amor, el odio, el cariño, el deseo. Entre todas las cabezas cabizbajas y ojos repletos de sentimientos...en el cementerio de Burgos hay dos personas a las que no les importa que hoy sea fiesta obligada. Vetete y Clementina acuden como cada mañana al cementerio municipal de la ciudad en la que viven para saludar a su hijo, a su hermano y cuñado, a su padre y suegro...para no sentirse, como ellos mismos confiesan, "solos". "Todos los días hacemos lo mismo. Venimos con sol, con nieve y siempre les visitamos. Si no vengo un día no podría dormir", confiesa la mujer. Resulta extraño, la soledad enmarcada en un espacio poblado. Hoy, el pasado jueves día uno de noviembre, no es un día especial para ellos. El matrimonio, a diferencia del resto de asistentes, acude sin flores, sin lágrimas en los ojos. Es un día más para ellos.

Tras el obligado recorrido salen callados, en silencio, por una puerta que miran de reojo. Es la entrada del cementerio. En ella se dan la mano la pena y la alegría, el amor y la agonía, el deber de dejar lo que más apreciamos, la vida.

Gracias por cada día que veo tras el umbral de mi ventana todos los santos días.

3 Comentarios 3.11.07 18:09, comentar

La ciudad no es para mí

Paco Martínez Soria, ese genial actor olvidado por los academicistas de Holywood, lo repitió hasta la saciedad, “La ciudad no es para mí”; y qué razón tenía. Madrid, será toda la capital de España que quiera pero no es una ciudad en la que se pueda pasar más de 5 meses sin que uno llegue a sentirse agobiadao. Sus cerca de 6 millones de habitantes, contando su área metropolitana, pueden ser en parte los causantes de esta nueva patología: agobius madrileñus, que algunos estamos comenzando a padecer.

 

Vivir en Madrid es habitar en la ciudad de las prisas, de la picaresca, de la soledad más habitada o de la pobreza más rica. Cuando uno llega a Madrid hay una serie de normas, que por supuesto desconoce, que no pueden saltarse por alto, sino queremos que nos tachen de paletos. Un muchacho llega con su maleta a la estación de ilusiones correspondiente. Nada más llegar, la sorpresa. Nunca había visto una estación de tales proporciones y esto ya le despista a la hora de dirigir su rumbo. Tras preguntar a varios paisanos que le miran como a un tipo raro, se dirige hacia la taquilla, pues el viaje no ha acabado; tan sólo acaba de iniciarse. Saca su billetito correspondiente, a cambio de un euro, y se adentra en la hecatombe, el metro de Madrid. Como suele ser natural las primeras veces duda en la dirección de su línea y tarda en decidirse. Es duro reconocerlo. Nos creemos superiores en nuestras ciudades, aquellas que conocemos al dedillo y que nos han hecho ser hombres y mujeres de provecho; pero ahora, lejos de casa y en esta mega-urbe, nos sentimos como auténticos paletos.

 

Con el tiempo esa inicial paletización se convierte en una desafiante adaptación. Uno se va acostumbrando a todo, o a casi todo. Uno se acostumbra a pagar 50 euros mensuales para el abono de transporte, se acostumbra a sentirse una sardina más en metro, a no encontrarse a ningún conocido por la calle, a ver a los vagabundos durmiendo en los cajeros…Y es que en Madrid, nadie te mira por la calle. Hace unos días una amiga y colega profesional, a la que guardo especial cariño, me lo comentaba. Y tiene toda la razón. Alguna vez he pensado que si alguien fuese desnudo por la calle no despertaría demasiadas miradas porque aquí reina un hastío que no puede verse en otras ciudades.

 

No quiero menospreciar, ni mucho menos la amplia oferta cultural y de oportunidades que tiene Madrid. De eso no cabe duda. Lo único que critico es la inexistente calidad de vida de la capital de España. En Madrid el tiempo pasa si cabe más deprisa, en parte porque se lo “comen” los asientos de metro, de autobuses y de cercanías. En parte por las grandes distancias que separan las casas, más económicas, de los lugares de estudio y trabajo. En parte por la contaminación, en parte por el agobio, y en gran parte por la soledad. Hagamos de nuestras pequeñas ciudades, grandes capitales en las que llegue el día en las que los jóvenes no tengamos que emigrar para acceder a una titulación universitaria o a un puesto de trabajo. Que ya lo dijo un día alguien sabiamente y yo lo vuelvo a repetir.

 

 

9 Comentarios 5.10.07 17:57, comentar