| De: | 09007 Burgos |
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No me gustan nada los días nublados. En Burgos un 45% de los días del año son de este calibre y no me gustan. Quizás por eso sea el momento de cambiar, es hora de reinventarse, de resurgir de un puñado de cenizas.
No sé por qué pero me pasa cada cierto tiempo, haciendo media cada unos cinco años. Noto como un nudo en la garganta y una presión en el pecho. Tengo que estirar mis alas y volar, no sé si alto o bajo, pero necesito volar. Todos, al igual que yo somos un tipo de ave en algún momento de nuestra vida. Yo he sido canario cantarín, ave de rapiña en momentos de tensión, pavo real cuando me he sentido vanagloriada e incluso gorrión callejero cuando me he sentido perdida; ahora toca ser ave fénix. Sé que volveré al nido, como lo he hecho durante estos cinco años; pero noto que tengo que migrar. Que mi nido no está aquí y si me equivoco, siempre habrá tiempo para regresar, o al menos eso es lo que dicen todos los que me rodean.

Necesito ser como el ave fénix, ese que según la mitología, resurgía de sus propias cenizas; y es que cenizas o no, empiezo a estar un poco "quemada" del "todos los días lo mismo", lo siento pero yo no soy de ese tipo de personas a las que les gusta lo rutinario. Me da igual que los días sean nublados o soleados y que esté con las mismas personas pero necesito hacer cosas distintas que doten a mi vida de sentido.
Será partir de cero, como pasó hace cinco años cuando me fuí a Madrid. Otra vez ese miedo, esa soledad inicial ante un reto, ante lo desconocido para después vivir un sinfin de momentos, que mejores o peores no hubiera vivido si no hubiese migrado. Por eso me iré, por que quiero vivir y sé que aquí puedo hacerlo, pero no según el modo en el que yo entiendo la vida. Una mezcla de sensaciones y aventura.
LIDIA SIERRA/A FONDO
Los primeros días de 2008 se abren paso entre los más de 11 millones de cubanos que, tras 17 meses sin Fidel al mando, comienzan a hacer los primeros pronósticos para este año que acaba por comenzar. ¿Cambiará Fidel su actual atuendo deportivo y volverá a vestirse con su traje verde olivo?, ¿será capaz Raúl Castro de conseguir esos planes de modernización del país?, ¿durará la amistad entre el régimen de Castro y la Venezuela de Chávez? Estas y otras son algunas de las preguntas que rondan en la cabeza de la mayor parte del pueblo cubano; un pueblo que a día de hoy, y a pesar de que la economía creció en el país un 47% el pasado año, sobrevive con apenas 10 euros mensuales. La verdad es que el pueblo cubano no está acostumbrado al cambio, lleva desde que triunfase la revolución, y de eso hace casi medio siglo, paralizado de cara al mundo exterior y en el suyo propio ; por eso los cubanos de a pie inventan su porvenir día a día con su trabajo y esfuerzo.
50 años en el poder
Hace unos días Fidel Castro rompía el silencio, ese al que últimamente nos tiene acostumbrados, para decir que no pretende perpetuarse en el poder. En palabras, del todavía Comandante Supremo, justificaba su medio siglo de mandato por sus ansias de juventud y escasez de conciencia. De lo que no cabe la menor duda es que los años pasan y no dejan impasible a casi ninguno, tampoco a él. De todos modos, el dictador cubano no se da por vencido, menos por derrotado, muchos saben que es el peor perdedor de todo el mundo. (1)
No sabemos si como el mismo dice la “Historia le absolverá” (2), de momento, lo mantiene alejado del campo de batalla y en su lugar se encuentra desde hace algo más de 17 meses su mano derecha, Raúl Castro, hermano de Fidel.
Raúl, ministro de Defensa de 76 años, reemplazó a su hermano mayor durante el verano de 2006 cuando el preocupante estado de salud del líder cubano le obligó a ser intervenido quirúrgicamente. Desde entonces Raúl se encuentra al mando del timón de la isla de Cuba, un territorio que desde hace ya casi veinte años no encuentra su rumbo y combate el oleaje como puede.
La ansiada transición
Son muchos los sectores de influencia que hablan de una próxima transición pero pocos son los que recuerdan que la transición cubana comenzó a gestarse cuando el régimen castrista se quedó solo en medio del globo. A menudo se pasa por alto que los primeros cambios comenzaron a producirse con la caída del comunismo en el Este de Europa. Cuando cayó el Muro de Berlín, la isla sufrió una pérdida de un tercio en su Producto Interior Bruto (PIB) y desde entonces la isla ha tenido que salir a flote con sus propios recursos, los mismos que dieron la espalda al dólar para plantar cara al enemigo número uno de la Cuba de Castro, los Estados Unidos. Suerte que en los últimos años hemos podido ser testigos de la fraternización entre Cuba y Venezuela, una alianza económica mediante la cual Venezuela vende a Cuba petróleo a buen precio y ésta compra a su vez servicios cubanos bien pagados.
Hablar de transición es mirar al futuro. Para muchos es plantearse una Cuba libre, como la que cantara la cantante cubana Gloria Estefan desde su exilio en Miami.
“La transición cubana comenzó a gestarse con la caída de los países comunistas de la Europa del Este”
Al hablar de transición resulta casi imposible no hablar de sucesión. ¿Otro Castro después de Castro? Se pregunta buena parte de la población cubana. La verdad es que por el momento sólo el Partido Comunista de Cuba puede asumir la sucesión de Castro puesto que el gobierno lo fijó así hace unos años. Sin embargo, expertos en la materia como el politólogo Hans Jurgen se han atrevido a hacer un perfil de los tres posibles sucesores de Fidel obviando la posibilidad de Raúl Castro.
El primero de los posibles sucesores de esta imaginativa era pos-Castro sería Carlos Lage, artífice de las reformas económicas de la isla de los últimos años y miembro del ala reformista del partido único. El segundo puesto lo ocuparía Ricardo Alarcón, quien desempeñó una figura esencial en el Parlamento cubano, la Asamblea Nacional; también fue diplomático de Los EEUU. Como tercera figura clave aparece el nombre de Felipe Pérez Roque, defensor de las viejas costumbres cubanas y de una dureza mayor que los anteriores.
Los pasos de China
El único vestigio socialista que queda en el mundo a día de hoy está enmarcado en aguas caribeñas, por eso al hablar de futuro y de reformas son muchos los expertos que se anticipan a augurarle a la isla un futuro similar al que siguió China. Apertura económica y continuidad política.
“Las empresas estatales más importantes se encuentran gestionadas por las Fuerzas Armadas”
De seguir el modelo del gigante asiático, las fuerzas militares el país jugarían, al igual que en la actualidad, un papel decisivo. Hay que tener en cuenta que en este último año Raúl Castro se ha encargado de que en todos los sectores económicos clave hubiese algún mando militar. De este modo, las empresas estatales más importantes en materia de minería, industria azucarera y turismo se encuentran gestionadas por las Fuerzas Armadas.
Sea como fuere, y siga el modelo que siga, la transición cubana debe ser seria y ordenada. Nadie quiere que se produzca un caos en el país y que tenga lugar una transición sin orden, como sucedió en el anterior gigante del comunismo, Rusia. Las tres generaciones de cubanos que han vivido con el castrismo tienen más miedo al futuro incierto que a que todo quede como está.
Burgalesa
Hoy es uno de esos días atípicos
que a uno le toca vivir. He decidido
pasar la noche viajando para recorrer
rincones por los que he caminado
cientos de veces, para circular
por calles en las que he vivido momentos
importantes, para dejarme
llevar por los recuerdos que conservo
en la maleta que de forma inesperada
dejé olvidada en el rellano de mi
portal. Llego con el tiempo justo a
una estación de tren improvisada situada
en la plaza del Rey San Fernando;
el resto de viajeros ya están ocupando
sus asientos. Como cuando
era una niña y viajaba con mi familia
en tren, me las ingenio de lamejor
forma para hacerme con un sitio al
lado de la ventanilla para no perderme
detalle, lo sé, soy un poco caprichosa.
El tren inicia su andadura abandonando
el mayor tesoro de la ciudad,
la Catedral. Soñadora por naturaleza,
siempre me gustó cerrar los
ojos para imaginarme cómo hubiese
sido vivir en la época de su construcción.
Hoy también lo voy a intentar,
voy a cerrar los ojos. En un viaje todo
vale, hoy regreso a la EdadMedia. Es
de noche, pero las luces de la ciudad
me permiten ver lo suficiente. El tren
pasa por una pequeña iglesia cercana
a la Catedral; a su lado un hombre
de barba se baja de su caballo para
hacer jurar a un rey que no tomó parte
en la muerte de su hermano.
Desde mi ventana veo cómo se
aleja el caballero, el viaje continúa. El
tren se detiene para pasar por una
pequeña puerta, tras ella se abre uno
de los rincones más animados de la
ciudad, el barrio judío. Hoy nos dejan
entrar, no es necesario tributo,
pero por estas puertas sólo pueden
transitar los fieles a esta religión; de
ahí que tenga unos fuertes barrotes.
Me siento afortunada. Tras unos minutos
de espera, llegamos al castillo;
es enorme, una maravilla. Los guardias
que lo custodian nos miran de
reojo. Ellos son sin duda los más privilegiados
de la ciudad, están día y
noche contemplando su belleza.
Ya me he cansado de cerrar los
ojos. Voy a volver a abrirlos que el
Burgos del s.XXI no tiene nada que
envidiar al de la EdadMedia. Edificios
modernos y monumentos de
tiempos pasados, buena mezcla para
continuar el viaje. Un mar de luces
inunda las piedras del Teatro Principal,
el arco de SantaMaría, el monasterio
de lasHuelgas...El viaje concluye
justo donde comenzó. Bajo del
tren con calma, salgo de mi sueño
para seguir paseando entre las calles
de mi ciudad, no lo he dicho, se llama
Burgos.
Es en fechas como estas en la que millones de españoles acuden a su administración correspondiente para tentar a esa dama tan bella, glamurosa y desconocida; la diosa fortuna. Amada por unos y custodiada por otros, quizás odiada por pocos, es el deseo y anhelo de cuantas cartas reciben sus majestades los reyes magos durante las navidades.
De lo que no cabe duda es de que la suerte pasa de lado, pocas veces avisa y llega, además, momentáneamente. Suele hacer su aparición, nos da una palmadita y se va. A veces se acomoda a nuestro lado y como si de una partida de poker se tratase, hace su jugada, nos despluma y sale por donde entró; dejándonos peor a como estábamos antes de que comenzase el juego. Me ha gustado el simil del juego, la vida al fin y al cabo tan sólo es un juego que acaba una vez que nos quedamos sin cartas con las cuales apostar. En la vida como en el juego, la suerte está más que presente.

Cuando nos quejamos de la mala suerte que tenemos hemos de saber que la suerte no es eterna, que es esporádica y cambiante y que nadie puede retenerla. Como bien dijo ese poeta bilbaíno llamado Fito, la suerte "viene y va" ," todos la pueden tener y nadie la puede guardar".
Por eso, cuando nos sintamos un poco desafortunados no hemos de regocijarnos en nuestra desdicha, sino que tenemos que pensar que algún día la suerte nos rozará levemente la mano. Eso es, pensemos en que nos cogerá la mano tímidamente para poco a poco ir sintiéndose más fuerte hasta que nuestros más íntimos deseos puedan hacerse realida. Quizás, y de esto pocos dudan, es que tras este suspiro temporal, que recordaremos como un bonito sueño, nos soltará la mano para acudir al amparo de alguien que lo necesite, quizás la suelte para siempre. Nos dejará más solos de lo que estábamos antes de que se le ocurriese darnos esa maldita mano.
Y qué razón tenía Quique González en su canción "Los Conserjes"..."la suerte es una ramera de primera calidad".
...qué la suerte te acompañe...Si la suerte te da la mano, agarrala fuerte y no la sueltes antes de tiempo...Es difícil que vuelva a cogértela de nuevo...
Alguien me dijo un día qué todo lo que empieza acaba, y qué razón tenía…Hoy me he dado cuenta de lo que realmente quiere decir esta frase. Hoy que he visto mi foto estampada en una orla, el nombre de la promoción está aún por decidir.. (más bien la he visto en mi cabeza) pero ha sido suficiente para darme cuenta de que esto se acaba.
Y es que cuatro años pasan muy deprisa, tanto que no eres capaz de darte cuenta de ello. Y los años pasan y a veces no sabemos aprovechar esos momentos que nunca volverán. Ahora que estoy sentada en un sofá que aquel marzo de 2004 era sólo un desconocido, ahora que comparto vida a caballo entre Burgos y Madrid, ahora que sin quererlo tengo una doble vida; me doy cuenta de que no quiero dejar esto, que en el fondo es como todo, odiamos estudiar, pero sabemos que nos gusta un poco.
Y es que no me hago a la idea de dejar de coger apuntes, o de estudiar, lo llevo haciendo desde que tengo uso de razón, o casi. En mis más remotos recuerdos se encuentra una niña perdida que acudía a la guardería día tras día con el ímpetu no de aprender a escribir las vocales sino con la ilusión de jugar con esas llaves de plástico que tanto me gustaban. Eran azules, no se me olvidan. Los años pasaron y realmente no recuerdas lo que estudias, recuerdas las vivencias que te sucedieron mientras lo hacías. Del colegio recuerdo las tardes que nos sacaban al patio y jugaba a ser cantante, lo que me gustaba el día de los disfraces y seamos francos lo jodido que es ser una niña aplicada, porque era la empollona…La niñez también es cruel, aunque seas una niña avispada.
El instituto fue distinto. La libertad se abría a tus puertas y por fin un profesorado que te metía el gusanillo de sus materias. Ahí es donde empecé a vivir de verdad y donde me dí cuenta de quien era yo y qué hacía en este complicado mundo. Ahí es donde conocí a mis amigas, mis mejores amigas, entre materia y materia. Allí es donde al fin y al cabo descubrí lo que quería decir una palabra que tanto me ha ayudado en la vida, la constancia y el esfuerzo. Y es que los que no somos unos cerebritos, nos debemos a eso, a la constancia y al esfuerzo.
El Felix se acabó y tocó romperse otra vez la cabeza. Y opté por lo más difícil, o lo más fácil, alejarme de mi vida, mi familia, mis amigos…me vine a Madrid con el deseo de aprender ese oficio que consiste en meterte en las vidas de otros para contarlas de la forma más objetiva (periodismo) o subjetiva posible (el cine). Mi paso por la universidad también fue así objetivo y subjetivo. Ahora, que mi experiencia madrileña me deja volver la vista atrás, veo lo mucho que ha cambiado mi vida en estos años, y lo que cambiará cuando esto se acabé…mejor no pensarlo. De lo que estoy convencida es de que no me arrepiento de nada de lo que me ha pasado durante estos años. Y es que hay que errar y equivocarse para aprender y yo me he equivocado mucho durante estos años, pero he aprendido tanto…Ha sido necesario reir y llorar para darme cuenta de que al fin y al cabo no me equivoqué con eso de ser periodista. Tampoco creo que me equivocara a la hora de abrir mi vida a tanta y tanta gente que conocí, soy así. Me hicieron feliz, me hicieron daño, pero aprendí y aquí estoy, mucho más madura y consecuente. Como dice Fito "Ha sido divertido me equivocaría otra vez".

Una foto en una orla, toda una historia académica por recordar. De lo que pase en un futuro, ya veremos si me atrevo a hablar algún día.
Es una de las frases más célebres de la historia del cine, quizás una de las más románticas: "Siempre nos quedará París". Sacada de su contexto fílmico, la película "Casablanca", esta frase es muy distinta.
Hace 11 años hice 5 amigos, así de golpe, de un día para otro, algo realmente fascinante. Eran 4 chicos y una chica..qué bueno pensarán las féminas. Fue en 1997, en el salón de mi casa, después intimaríamos en un concierto. Según fueron pasando los meses, la relación con Pablo, Xabi, Álvaro, Haritz y Amaia fue consolidándose y un día me contaron al oido sus máximos secretos, sus pesadillas, sus sueños. Poco a poco se hicieron un hueco en mi vida.
Pasaron los años, yo crecí con ellos. Fueron testigos de mi primer beso, de mis primeras juergas, de mis primeras decepciones, aguantaron mis berrinches, también me vieron triunfar algunas veces; con ellos andé por el camino del éxito. Juntos hicimos un sorprendente y maravilloso viaje a París, nadamos en la playa y escribimos juntos la canción más bonita del mundo. Acabada mi etapa escolar, me separé un poco más de ellos no sin antes hacerles mi pequeño homenaje volviéndo una vez más con ellos a París. Comencé la carrera en Madrid y con ellos recordé las tardes de invierno por Madrid y pasé muchas noches sin dormir. También buscamos juntos al mosquito más tonto de la manada y me regalaron un ramo de rosas en una de sus visitas porque saben que aunque es muy tonto, soy así. Al año siguiente el regalo cambió, mis cinco amigos me regalaron una bonita muñeca de trapo embutida en un vestido azul.

Los años han pasado, 11 en concreto, pero ellos saben que en silencio y sin decir una palabra solamente una mirada es suficiente para hablar y saben que pase lo que pasé, nos enfademos, nos reconciliemos, cantemos juntos, lloremos....siempre, en un lugar de nuestro alma, nos quedará París.
Este es mi tributo a La Oreja de Van Gogh. Los que me conocen, saben de que me hablo. Gracias y hasta pronto.
No voy a hablar de la canción de Shakira, la intuición es mucho más que una simple melodía aunque muchas veces sea tan pegadiza como una simple canción. Nos ocurre muchas veces, salimos de casa extraños con el corazón encogido sin saber la razón. Sentimos que ese día va a ser especial y aunque tratemos de alejarlo de nuestro raciocinio, al final lo acaba siendo.
La intuición es muchas veces más poderosa que la razón. Quizás el hombre errase menos si se dejase llevar por estos espontáneos sentimientos y se dejase de comer el tarro continuamente. Muchos dicen que es cosa de mujeres, yo no lo creo, es cosa de hombres y mujeres; lo que pasa es que las féminas nos dejamos llevar más por este tipo de pensamientos.
Es muy sencillo, lo de intuir puede hacerlo todo el mundo. Vas a un lugar al que nunca has ido, es la primera vez que pisas ese restaurante o ese bar que dicen está de moda. Nada más llegar sientes algo, lo intuyes, está cerca; el qué, ni tu misma lo sabes, pero está cerca. Puede ser cualquier cosa, un amigo al que hace tiempo que no ves, una llamada certera, o el amor de tu vida, no lo sabes, pero estás a puntito de conocerlo. Muchas veces los sueños son preludio de esas sensaciones. Sueñas algo, no lo recuerdas y cuando vives en ese mismo día una determinada situación algo te dice que sabías que eso iba a pasar. De algún modo lo presentías, eso no era casual.
La intución nos hace aferrarnos a las personas y odiarlas con un simple primer vistazo. Cuando conoces a alguien es tu intuición la que te dice que esa persona va a ser importante en tu vida, va a pasar desapercibida o va a hacertelo pasar mal. En el amor ocurre lo mismo. Tu intuyes, e intuyes, e intuyes pero también a veces nos equivocamos. Esto no es una ciencia cierta. Pero en ocasiones las sensaciones que desprendemos, las huellas que dejamos en los otros, un gesto, una palabra, un silencio son más certeros que mil y una palabras.
Muchos dicen que no es muy aconsejable dejarse llevar por la intuición porque los hechos son los hechos y empíricamente es lo que cuenta. Al fin y al cabo eso de la intuición es algo que no podemos demostrar, pero qué gratificante es tener uno de esos sentimientos y ver que has acertado. La intuición es como la magia, hay que creer en ella para encontrarla.